Alaska pertenece a Estados Unidos: una historia de anexión.

Alaska, conocida por su espectacular belleza natural y su clima extremo, es el estado más grande de Estados Unidos. Sin embargo, lo que muchos no saben es que Alaska no siempre fue parte de Estados Unidos. En este post, exploraremos la fascinante historia de cómo Alaska fue anexada por Estados Unidos y se convirtió en el estado que conocemos hoy en día.

La historia de la anexión de Alaska a Estados Unidos

La anexión de Alaska a Estados Unidos se llevó a cabo el 18 de octubre de 1867. En ese momento, Alaska era un territorio ruso conocido como «Alaska rusa».

El emperador ruso Alejandro II decidió vender Alaska a Estados Unidos debido a la difícil situación económica del territorio y a la falta de recursos para su desarrollo. El secretario de Estado de Estados Unidos, William H. Seward, fue el principal impulsor de la compra de Alaska.

El acuerdo de venta se conoce como el Tratado de Cession de Alaska. Estados Unidos pagó la cantidad de 7.2 millones de dólares por la compra de Alaska, lo que en ese momento fue considerado un precio muy bajo.

La anexión de Alaska a Estados Unidos fue inicialmente recibida con escepticismo y burla por parte de la opinión pública. Sin embargo, con el tiempo se descubrieron importantes recursos naturales en el territorio, como petróleo, gas natural y oro, lo que hizo que la adquisición de Alaska fuera considerada una inversión muy rentable.

Alaska y su incorporación a los Estados Unidos

Alaska y su incorporación a los Estados Unidos

La incorporación de Alaska a los Estados Unidos se produjo el 3 de enero de 1959, cuando el territorio se convirtió en el estado número 49 de la Unión.

La incorporación de Alaska a los Estados Unidos fue posible gracias al Acta de Estado de Alaska, que fue aprobada por el Congreso de Estados Unidos y ratificada por los habitantes de Alaska en un referéndum.

Este proceso de incorporación permitió a los habitantes de Alaska tener representación en el Congreso y obtener los mismos derechos y beneficios que el resto de los estados de la Unión.

Cómo Alaska se convirtió en parte de Estados Unidos

Cómo Alaska se convirtió en parte de Estados Unidos

Alaska se convirtió en parte de Estados Unidos a través de un proceso de compra conocido como la Compra de Alaska o la Compra de Seward.

El 30 de marzo de 1867, el secretario de Estado de Estados Unidos, William H. Seward, firmó el Tratado de Cession de Alaska con Rusia, por el cual Estados Unidos adquirió el territorio de Alaska a cambio de 7.2 millones de dólares.

La compra de Alaska fue inicialmente criticada y ridiculizada por la prensa y la opinión pública. Sin embargo, con el descubrimiento de importantes recursos naturales en el territorio, como petróleo y gas natural, la compra de Alaska resultó ser una inversión muy rentable para Estados Unidos.

El proceso de anexión de Alaska a los Estados Unidos

El proceso de anexión de Alaska a los Estados Unidos

El proceso de anexión de Alaska a los Estados Unidos comenzó con las negociaciones entre el secretario de Estado de Estados Unidos, William H. Seward, y el embajador ruso en Estados Unidos, Eduard de Stoeckl.

Después de varias rondas de negociaciones, el 30 de marzo de 1867 se firmó el Tratado de Cession de Alaska, por el cual Rusia vendía el territorio de Alaska a Estados Unidos por la cantidad de 7.2 millones de dólares.

El tratado fue ratificado por el Senado de Estados Unidos el 9 de abril de 1867 y por el zar de Rusia el 20 de mayo del mismo año. El 18 de octubre de 1867, Alaska pasó oficialmente a formar parte de Estados Unidos.

La historia detrás de la pertenencia de Alaska a Estados Unidos

La historia detrás de la pertenencia de Alaska a Estados Unidos comienza con la compra del territorio a Rusia en 1867.

En ese momento, Alaska era un territorio ruso conocido como «Alaska rusa». El emperador ruso Alejandro II decidió vender Alaska a Estados Unidos debido a la difícil situación económica del territorio y a la falta de recursos para su desarrollo.

El secretario de Estado de Estados Unidos, William H. Seward, fue el principal impulsor de la compra de Alaska. Aunque la adquisición fue inicialmente recibida con escepticismo y burla, con el tiempo se descubrieron importantes recursos naturales en el territorio, lo que hizo que la pertenencia de Alaska a Estados Unidos fuera considerada una inversión rentable.

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